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Declaración de Principios de Fe
y Doctrina de

Semilla para el Reino

Lo Que Creemos

Dios
Creemos en un solo Dios verdadero y eterno, uno en esencia, naturaleza y atributos. Él es el Creador de todo lo existente y coexiste eternamente manifestado en tres personas distintas, coiguales en poder, gloria y majestad: el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo (1 Juan 5:7).

 


Jesús
Creemos en la divinidad del Señor Jesucristo como el Hijo de Dios. Afirmamos su nacimiento virginal, su vida terrenal perfecta y sin pecado, y la demostración de su autoridad divina a través de milagros, prodigios y palabras. Creemos firmemente en su muerte en la cruz del Calvario, donde derramó su sangre para el perdón de nuestros pecados, su resurrección física al tercer día, y su glorificación actual a la diestra del Padre, habiendo consumado de manera total la salvación de la humanidad.
Rechazamos firmemente la postura de que Él sea simplemente "un" camino más hacia el Padre; afirmamos con convicción que Jesús es el único camino exclusivo mediante el cual el ser humano puede recibir justicia, regeneración, santificación y glorificación (1 Corintios 1:30-31).


El Espíritu Santo
Creemos que el Espíritu Santo es el Espíritu de Dios y es Dios mismo, coigual con el Padre y el Hijo. Él continúa la obra iniciada en Pentecostés, capacitando de manera activa a los creyentes para vivir vidas piadosas y manifestar las mismas obras de Jesús.
Creemos en el bautismo del Espíritu Santo como una experiencia subsiguiente y distinta al nuevo nacimiento, recibida por fe y evidenciada por el hablar en otras lenguas (Hechos 2:4). Afirmamos que los dones espirituales y sus manifestaciones sobrenaturales permanecen vigentes hoy en día para el bien común y la edificación mutua de la Iglesia, rechazando cualquier postura de cesacionismo.

La Salvación
Creemos que la salvación es un regalo inmerecido ofrecido a toda la humanidad por la gracia de Dios, pero que es efectiva únicamente para aquellos que deciden creer. Para recibirla, es indispensable que la persona se arrepienta de sus pecados, confiese públicamente con su boca que Jesús es el Señor y crea de corazón que Dios lo levantó de los muertos, resultando en salvación y en una inmediata regeneración obrada por el Espíritu Santo (Romanos 10:9-13).
Debido al carácter exclusivo del evangelio, rechazamos de manera explícita las doctrinas del universalismo, la reconciliación final y el inclusivismo en todas sus formas.

Las Escrituras y la Esperanza Futura
Creemos que la Biblia (tanto el Antiguo como el Nuevo Testamento) es la Palabra inspirada de Dios, infalible y nuestra máxima autoridad final en todos los asuntos de fe, doctrina y práctica, siendo útil para enseñar, redargüir, corregir e instruir en justicia (2 Timoteo 3:16-17). Sostenemos que las Escrituras no solo contienen la verdad de Dios, sino que son de manera literal sus Palabras vivas, poseyendo vida inherente para impartir fe, revelación y sanidad.

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